¿PORQUÉ LOS NIÑOS "SE PORTAN MAL": El cerebro emocional de los niños
- Ps. Catalina Morales

- hace 9 horas
- 4 Min. de lectura
¿Alguna vez te has preguntado por qué los niños a veces parecen portarse mal sin razón aparente? No es solo una cuestión de disciplina o de querer llamar la atención. La verdad está en cómo funciona el cerebro emocional de los niños. Entender esto puede cambiar la forma en que vemos sus comportamientos y cómo respondemos a ellos.

Cómo funciona el cerebro emocional en los niños
El cerebro de un niño no es igual al de un adulto. Está en constante desarrollo, especialmente las áreas que controlan las emociones y la toma de decisiones. La parte llamada amígdala es la encargada de procesar emociones como el miedo, la ira o la frustración. En los niños, esta área es muy activa y puede dominar su comportamiento.
Cuando un niño se siente abrumado por una emoción fuerte, su cerebro emocional puede tomar el control antes de que la parte racional, el córtex prefrontal, pueda intervenir. Esto explica por qué a veces los niños reaccionan con berrinches, gritos o actitudes que llamamos "mal comportamiento". No es que quieran portarse mal, sino que su cerebro emocional está en modo alerta y no saben cómo manejarlo.
Además, los niños están aprendiendo a identificar y expresar sus emociones. Sin las herramientas adecuadas, pueden sentirse confundidos o frustrados, lo que se traduce en conductas difíciles. Por eso, es fundamental que los adultos les ayuden a reconocer lo que sienten y a encontrar formas sanas de expresarlo.
Por qué los niños se "portan mal" y qué significa realmente
Cuando decimos que un niño se "porta mal", muchas veces estamos juzgando su comportamiento sin entender la causa. Ese comportamiento puede ser una señal de que el niño está experimentando emociones difíciles o que no sabe cómo comunicarse.
Por ejemplo, un niño que grita o se niega a obedecer puede estar sintiendo miedo o inseguridad. Otro que rompe objetos puede estar expresando frustración o tristeza. En lugar de castigar, es mejor preguntarnos qué está pasando por dentro.
La inteligencia emocional es clave para ayudar a los niños a manejar estas situaciones. Enseñarles a identificar sus emociones, ponerles nombre y buscar soluciones les da herramientas para controlar sus reacciones. Aquí es donde servicios como los que ofrece Meraki Orientación Pueden ser un gran apoyo para padres y educadores.
Herramientas prácticas para fomentar la inteligencia emocional en niños
Para apoyar a los niños en el desarrollo de su inteligencia emocional, podemos usar varias estrategias sencillas y efectivas. Aquí te comparto algunas que puedes aplicar en casa o en el aula:
Escuchar activamente: Cuando un niño expresa una emoción, escúchalo sin interrumpir ni juzgar. Esto le hace sentir valorado y comprendido.
Nombrar las emociones: Ayuda al niño a poner palabras a lo que siente. Por ejemplo, "Veo que estás enojado porque no pudiste jugar más tiempo".
Modelar el manejo emocional: Los niños aprenden observando. Muestra cómo tú manejas tus emociones de forma sana.
Crear espacios seguros para expresarse: Un lugar donde el niño pueda hablar o mostrar sus sentimientos sin miedo.
Usar cuentos y juegos: Historias y actividades que enseñan sobre emociones y cómo enfrentarlas.

Cómo los padres y educadores pueden apoyar el desarrollo emocional
El papel de los adultos es fundamental para que los niños aprendan a manejar sus emociones. Aquí algunas recomendaciones para padres y educadores:
Ser pacientes y comprensivos: Recuerda que el cerebro emocional de los niños está en desarrollo. No esperes que siempre controlen sus impulsos.
Establecer rutinas claras: La seguridad que da una rutina ayuda a los niños a sentirse tranquilos y menos ansiosos.
Fomentar la comunicación abierta: Anima a los niños a hablar sobre sus sentimientos sin miedo a ser juzgados.
Reconocer y reforzar comportamientos positivos: Elogia cuando el niño maneja bien una emoción o resuelve un conflicto.
Buscar apoyo profesional cuando sea necesario: Si notas que el niño tiene dificultades constantes para manejar sus emociones, un acompañamiento especializado puede ser muy útil.
El impacto de entender el cerebro emocional en la crianza y educación
Cuando comprendemos que el comportamiento "malo" de un niño es una señal de su cerebro emocional en desarrollo, cambiamos la forma en que respondemos. En lugar de castigos o gritos, podemos ofrecer apoyo, comprensión y herramientas para que el niño crezca emocionalmente sano.
Esto fortalece la relación entre adultos y niños, crea un ambiente más armonioso y ayuda a los pequeños a construir relaciones más fuertes con quienes los rodean. Además, les prepara para enfrentar retos emocionales en el futuro con mayor resiliencia.
Por eso, es fundamental que padres y educadores busquen recursos confiables y prácticos para acompañar este proceso. La inteligencia emocional no solo mejora el comportamiento, sino que también contribuye al bienestar general del niño.
Entender el cerebro emocional de los niños nos invita a mirar más allá del comportamiento visible. Nos reta a ser pacientes, a escuchar y a enseñar con el corazón.
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